El demoledor secundario está diseñado especialmente para reducir el tamaño de los restos de hormigón que se han demolido y que se hallan a nivel del suelo. Otra ventaja aún mayor es que se puede separar el acero de refuerzo (del hormigón) en el propio lugar de trabajo. Como consecuencia, se produce una reducción importante de los costos de transporte y el reciclado resulta mucho más rentable.
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